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Septiembre: año nuevo, actividad nueva

SABES QUé.... 09/09/2026

# Septiembre, nuevos comienzos y marcha nórdica: otra forma de salir a la montaña

Hay algo curioso con septiembre. Aunque el calendario diga que el año empezó hace ya unos cuantos meses, para muchos de nosotros *septiembre se parece muchísimo a un año nuevo*.

Volvemos a las rutinas, retomamos horarios, nos reencontramos con compañeros, organizamos agendas y, casi sin darnos cuenta, aparece esa sensación de “venga, este año voy a hacer algo diferente”.

Quizá no haga falta esperar a enero.

Septiembre puede ser un momento estupendo para *descubrir nuevas formas de movernos al aire libre*, especialmente después de un verano en el que probablemente hemos bajado un poco el ritmo.

Y hoy queremos proponerte una que quizá hayas visto muchas veces por los caminos pero todavía no te hayas animado a probar: *la marcha nórdica*.

Una actividad sencilla, dinámica y muy vinculada al entorno natural que tiene bastante más detrás de lo que parece.

## ¿Qué es exactamente la marcha nórdica?

A primera vista podría parecer simplemente caminar con dos bastones. Pero ahí está precisamente el matiz: *no se trata de caminar llevando bastones, sino de utilizarlos activamente como parte del movimiento*.

La marcha nórdica nació como una forma de entrenamiento y consiste en caminar incorporando un movimiento coordinado de brazos y piernas, utilizando unos bastones específicos que permiten impulsarnos en cada paso.

Frente a la marcha convencional, aquí interviene una mayor parte del cuerpo. Brazos, hombros, espalda, abdomen y piernas trabajan de forma coordinada y convierten un paseo aparentemente sencillo en una actividad física bastante completa.

Eso sí, hay algo importante: *la técnica importa*. No consiste en clavar los bastones delante y apoyarnos sobre ellos como haríamos con unos bastones de trekking. En la marcha nórdica buscamos un movimiento natural y fluido, con el brazo acompañando la zancada y el bastón utilizándose para impulsar el cuerpo hacia delante.

Al principio puede resultar un poco extraño. Después, cuando el movimiento empieza a salir solo, engancha.

## ¿Por dónde podemos practicarla?

Una de las cosas bonitas de la marcha nórdica es que no necesitamos grandes montañas ni terrenos especialmente técnicos.

De hecho, para empezar, lo ideal es buscar *senderos sencillos, caminos forestales, pistas de tierra compacta o recorridos naturales con un firme relativamente estable*. Un terreno con pequeñas subidas y bajadas puede ser perfecto para ir aprendiendo a coordinar el movimiento sin complicarnos demasiado.

Podemos practicar en un parque, en una vía verde, en un camino junto al río o en una pista forestal. Y, por supuesto, también podemos llevarla a la montaña cuando ya tengamos un poco más de soltura.

Lo importante al principio no es acumular desnivel ni buscar el sendero más espectacular.

Es *aprender a caminar bien con los bastones y disfrutar del movimiento*.

Con el tiempo podemos ir buscando recorridos más variados, con diferentes pendientes y superficies. Ahí la marcha nórdica empieza a convertirse en una compañera fantástica para nuestras escapadas de montaña.

## ¿Qué necesitamos para empezar?

La buena noticia es que *no hace falta montar un arsenal de material*.

Unos bastones específicos de marcha nórdica son el elemento fundamental. Son diferentes de los bastones tradicionales de trekking: están diseñados para acompañar el movimiento de los brazos y cuentan con una empuñadura y una dragonera específicas que facilitan la técnica.

Después, lo básico: unas zapatillas cómodas y adecuadas al terreno, ropa que nos permita movernos con libertad y una pequeña mochila con agua, algo de comida y lo necesario según la duración y las condiciones de la salida.

Y poco más.

Aunque pueda parecer una actividad sencilla, si queremos sacarle realmente partido merece la pena *aprender la técnica con alguien que nos pueda enseñar correctamente*. Una buena ejecución hará que el movimiento sea más natural y nos ayudará a aprovechar mejor el trabajo de todo el cuerpo.

## Una actividad bastante más completa de lo que parece

Uno de los aspectos más interesantes de la marcha nórdica es precisamente que caminar con bastones no significa simplemente añadir dos accesorios a nuestro paseo.

Cuando la técnica se realiza correctamente, se implica la musculatura de brazos y parte superior del cuerpo y aumenta la participación global durante la marcha. Las revisiones científicas han observado mejoras en variables como la capacidad aeróbica, la fuerza, la movilidad y algunos indicadores cardiovasculares, especialmente cuando se practica de forma regular.

Y hay otro punto interesante: *es una actividad muy adaptable*.

Podemos hacer una salida suave, centrarnos en disfrutar del paisaje y mantener una intensidad cómoda; o aumentar progresivamente el ritmo y buscar un entrenamiento más exigente.

El mismo par de bastones puede acompañarnos en diferentes momentos de nuestra vida deportiva.

## También se camina con la cabeza

Y aquí es donde creemos que la marcha nórdica encaja especialmente bien con ese espíritu de septiembre.

Porque salir a caminar no es solamente trabajar piernas, pulmones o brazos.

*También es una manera de despejar la cabeza.*

Salir al exterior, cambiar durante un rato las cuatro paredes por un camino, respirar aire fresco y mantener un ritmo constante puede convertirse en un pequeño espacio de desconexión dentro de la semana.

La evidencia disponible también ha estudiado efectos sobre la calidad de vida y diferentes variables psicosociales, aunque los resultados no son idénticos en todos los estudios ni podemos atribuirle a la marcha nórdica un efecto psicológico universal.

Pero hay algo que no necesita demasiados estudios para entenderlo: *caminar por un entorno natural, conversar mientras avanzamos o simplemente disfrutar de un rato sin prisas también tiene su valor*.

Y si además estamos haciendo ejercicio, mejor que mejor.

## Septiembre: una buena excusa para probar algo nuevo

Quizá llevas años haciendo senderismo y te apetece cambiar un poco. Quizá corres pero buscas una actividad menos agresiva. Quizá quieres empezar a hacer ejercicio al aire libre y no sabes muy bien por dónde empezar.

O quizá simplemente te apetece coger unos bastones y ver qué pasa.

La marcha nórdica puede ser una puerta de entrada muy interesante a todo eso.

No necesitas enfrentarte a una cumbre, madrugar para completar una ruta de veinte kilómetros ni convertir cada salida en un entrenamiento.

*Puedes empezar por una hora. Por un camino bonito. Por un bosque. Por un paseo junto al mar.*

Y a partir de ahí, ir descubriendo hasta dónde quieres llegar.

Porque quizá ese sea uno de los buenos propósitos que podemos recuperar en septiembre: no hacer más cosas por hacerlas, sino *encontrar actividades que nos apetezca repetir*.

## Volver a empezar, pero a nuestra manera

Nos gusta pensar en septiembre como un pequeño reinicio.

Una oportunidad para recuperar hábitos, descubrir lugares y volver a poner el cuerpo en movimiento después del verano.

Y la montaña nos ofrece infinitas posibilidades para hacerlo.

Senderismo, escalada, bici, trail, barranquismo, vías ferratas… o ahora también marcha nórdica.

Porque al final no se trata de encontrar la actividad perfecta, sino de encontrar *esa que nos haga querer salir de casa*.

Así que este septiembre, si estás buscando algo nuevo, quizá solo necesites dos bastones, unas zapatillas cómodas y un camino por delante.

El resto, como casi siempre en la montaña, *se descubre caminando*.

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