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Barranquismo: ¡temporada de agua!

SABES QUé.... 03/06/2024

El barranquismo, o descenso de cañones, es de esas actividades que mezclan agua, roca y adrenalina a partes iguales. Y como bien sabes, para disfrutarlo de verdad —y hacerlo con cabeza— el material no es un extra, es parte del juego.

El neopreno es tu segunda piel en el barranco. No solo te protege del frío cuando el agua aprieta, también aguanta roces, saltos y todo lo que venga. Ya sea en traje completo o en dos piezas, marca la diferencia en jornadas largas. A esto se le suman los calcetines y guantes, pequeños pero clave para mantener el confort cuando el cuerpo empieza a enfriarse.

Arriba, la cabeza siempre protegida. El casco, ligero y bien ajustado, es imprescindible para evitar sustos con golpes o caídas de piedra. Ocupa espacio en la mochila, pero te da mucha tranquilidad.

El arnés, diseñado específicamente para barrancos, resiste el agua, la abrasión y el uso intensivo. Además, incorpora refuerzos en la parte trasera que se agradecen cuando toca deslizar o apoyar en roca.

A la hora de moverte por cuerda, entran en juego los descensores y mosquetones. El clásico ocho sigue siendo un imprescindible, aunque hay dispositivos específicos como el Piranha de Petzl que facilitan mucho las maniobras en barranco. Los mosquetones, mejor si son resistentes a la corrosión y con seguro, porque aquí el agua y el uso constante no perdonan.

Las cuerdas, por supuesto, son el alma de muchas maniobras. Las estáticas son las protagonistas en los descensos: no se estiran y responden bien en mojado. Y siempre conviene llevar cuerda de apoyo, ya sea para asegurar a compañeros o para resolver cualquier situación que se complique.

Luego está todo lo que llevas a la espalda. La mochila de barranquismo está pensada para mojarse sin problema, drenar el agua y aguantar roce tras roce. Y dentro, la bolsa estanca protege lo que no quieres que acabe empapado: comida, móvil o ese extra que siempre viene bien tener seco.

En los pies, no vale cualquier cosa. Un buen calzado específico marca la diferencia entre ir seguro o patinar más de la cuenta. Suelas con agarre, buen drenaje y ajuste firme para moverte con confianza en roca mojada.

En algunos barrancos, sobre todo cuando el caudal sube, el chaleco de flotación suma seguridad y tranquilidad. No siempre es necesario, pero cuando hace falta, se nota.

Y luego están esos pequeños grandes detalles que nunca sobran: un cuchillo por si hay que cortar rápido, un silbato para comunicarse cuando el ruido del agua no deja oír nada, un botiquín compacto para salir del paso, un frontal para zonas oscuras y protectores de cuerda para alargar la vida del material.

Al final, más allá del material en sí, lo importante es llevarlo en buen estado y revisarlo siempre antes de salir. En barranco, cada detalle cuenta. Y cuando todo está en su sitio, solo queda disfrutar del recorrido, del agua y de la montaña como se merece.

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